30 abr. 2009

Una historia para perdonar




Una historia para perdonar


Argentina, provincia de Buenos Aires

Marzo del '76, tenia 8 años, me habian operado varias veces y estaba
internado en el hospital Posadas, preparandome para otra màs.
Los helicòpteros sobrevolaban el hospital continuamente, se escuchaban llantos continuamente, la gente rumoreaba constantemente, desaparecìan bebès sospechosamente...
Me llegò la hora...al quiròfano. Desde la antesala vi pasar 3 camillas
con hombres esangrentados de un modo impresionante...2 horas de espera...y de nuevo a la habitaciòn.
Al dia siguiente me llegò la hora otra vez, el cirujano que me debìa
operar se habia "ausentado" y en su lugar me operò uno nuevo, joven; habìan cambiado muchos mèdicos en esos dias, incluso el director.
Despuès de 6 horas de intervenciòn me devolvieron a la habitaciòn, y vino
el mèdico, el que me habia operado: "La operaciòn saliò bien, quèdese tranquila" le dijo a mi madre; fuera de la habitaciòn, una practicante agachò la mirada...y se fueron los dos.
Dos dias despuès comenzè con fiebre y dolores. Las enfermeras decìan que
no podìan medicarme porque el cirujano se habìa ido sin dejar parte mèdico ni indicaciones...y nadie se queria "meter".

Al tercer dia ya no soportaba mas los dolores y me dieron un calmante
(a escondidas).
El cuarto dia me pasò algo increìble y hermoso: mi madre, agotada, estaba
al lado mio, en una silla de plàstico en la que dormìa, comìa, lloraba, luchaba...
Le agarrè la mano y le dije..."no te preocupes, estoy bien, ya no me duele nada...y allà, un señor de barba me està esperando...allà al fondo". Me estaba muriendo.
...Sì, habìa visto ese famoso tùnel con la luz al final y un "señor" que me habìa quitado todos los dolores y me estaba esperando...
Al rato entrò el director del hospital y ante el reclamo desesperado de
mi madre le respondiò (delante mio) "y que quiere señora, se mueren tantos chicos acà"...casi lo ahorca...

...La calmaron. Esa noche aquella practicante que habìa agachado la mirada le revelò que la operaciòn habìa sido un desastre, todo el instrumental se habìa usado sin esterilizar porque la jefa de esterilizaciones habia desaparecido y los demàs no iban a trabajar esos dìas por temor; por eso me agarrò una infecciòn en todo el abdomen.
Pero llegò el quinto dìa, y volviò el mèdico que debìa haberme operado
desde un principio, me llevò de urgencia al quiròfano y me salvò la vida.
De ahì en màs, pasé cuatro meses màs internado, con sondas, drenajes y
artefactos por todo el cuerpo.
Finalmente, luego de esos insufribles meses, me dieron el alta.
Cuando estaba listo para irme, parado en la puerta de la habitaciòn,
estaba ese joven cirujano, el que me habìa dejado morir, y me dijo..."me perdonàs?...me das un beso?"...le di un beso y lo abracè...y me fui sin hablar. Y allì dejè el rencor, el dolor y la autocompasiòn
que habrìan amargado mi vida quien sabe por cuanto tiempo.

Que suerte que me pidiò perdòn...
de otro modo no habrìa aprendido a perdonar.

Creative Commons License bersil (de mi vida real)